Interno helado
Como un escalofrío,
te recorre el cuerpo sin pedir permiso,
Se adueña de ti, no te deja elección.
Y eres tu, eres tu la que tiene que frotar las manos para conseguir el calor.
No es suficiente, por mucho que aprietes las manos tumbada en la nieve.
Te dicen que muy pronto ese calor se convertirá en fuego, que cuando el hielo se derrita podrías salir de ahí, de ese agujero que te tiene encerrada.
Que persistas, no dejes de apretar con fuerza las manos.
Como un escalofrío,
Como una lucha constante.
L. Vita



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