Hoy me siento libre
Cuando esperas en
una terraza, no hace frío, hace calor, pero no ese calor que agobia, ese no.
Una suave brisa consigue deslizar tu pelo delicadamente. Tú no eres consciente,
no lo eres, no.
Estás sumergida en una conversación con tu acompañante,
mientras absorbes y expulsas el humo de tu cigarro, ese humo, ese humo que se
eleva hacia arriba hasta que se evade. Asientes, ríes, das sorbos a tu té,
contemplas la iluminación que el sol regala al paisaje. Eso es sentirte bien,
eso es estar en paz contigo y con el mundo, ese eres tú, o esa soy yo cuando
conseguimos deshacernos de nuestros miedos, de nuestro rencor, de nuestros
obstáculos. Esos somos nosotros cuando adquirimos un poco de libertad. Da igual
el lugar, el tiempo, el momento, una terraza o simplemente tu cuarto, sentirás
lo mismo, sentirás libertad. No hay nada mejor que la libertad, porque ser
libre es conseguirlo todo, porque ser libre no está a disposición de todos,
porque ser libre implica renunciar a muchas cosas. Hoy soy más libre que ayer,
pero aún queda camino, hoy renuncio a muchas cosas para sentirme así todos los
días. Hoy renuncio al rencor, al odio, hoy renuncio a aquellas cosas que no me
aportan nada bueno, hoy me permito guiarme por instintos, emociones, sentimientos,
pero bajo ningún concepto volver a ser esclava de ellos. Hoy no soy diferente a
ayer, solo han cambiado mis circunstancias, y por ellas en el presente no sufro
como lo hice en el pasado.
Carmen Higuera Romero




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